Entrevista: Conoce más sobre el libro que recorre el camino chileno de Dragon Ball recientemente publicado

Daniel Madrid, autor del libro nos contó sobre los procesos y lo que encontrarás en el libro

Por Cristóbal “Rakun” Matteucci

Dragon Ball es indudablemente una de las obras más importantes que han llegado a Chile, su masificación puede hablarnos de un fenómeno que recorre generaciones. Por eso, hoy te contamos sobre un libro que puede hablarnos de eso y mucho más.

El libro ¡Vamos a buscar! El camino de Gokú en Chile es del autor Daniel “@Schulcks” Madrid, lo puedes encontrar en Twitter o Instagram.

¿Por qué Dragon Ball? ¿De dónde nace la idea de hacer un libro sobre una franquicia de Japón?

Porque ninguna otra historia me marcó tanto. Tengo muchos recuerdos de la trama asociados a momentos de mi vida. Podría decir que con el tiempo surgió un vínculo de cariño y curiosidad con Dragon Ball. Antes tuve acceso a series con episodios autoconclusivos o historias que no me cautivaron; pudo ser Robotech, pero era muy chico, incluso para sus repeticiones. A Los caballeros del zodiaco los vi saltados porque estaban prohibidos en mi casa. Sea como fuere, gracias a un primo, a mi primo Antonio, conocí a Gokú poco antes de que la serie aterrizara en televisión y fui uno de los privilegiados que vio el debut en Mega, cuando se llamaba Megavisión. Es increíble… Estamos a casi 24 años de ese hito.




¿Cómo fue el proceso creativo? 

El germen de hacer algo con Dragon Ball es antiguo. Desde la primera transmisión local recopilé información de lo que pasaba: los álbumes que editó Salo, la música de Warner, algunas menciones en la prensa y, en general, el misticismo que evocaba seguir las aventuras de Gokú por las tardes. Quería hacer algo con ese cúmulo de archivos. El primer intento ocurrió cuando tuve que pensar en mi proyecto de título como estudiante de periodismo. Sin embargo, deseché la idea y terminé creando Chile Game, un reportaje documental sobre videojuegos que está disponible en YouTube. A la universidad le costó aceptar el proyecto y quizás con Dragon Ball hubiese sido imposible. 

Con el tiempo aparecieron nuevas películas y Dragon Ball Super. En 2017 retomé la idea y te diría que el gran impulso fue el desarrollo del Torneo del Poder en Dragon Ball Super; no se trataba solo de ver el animé o leer el manga, internet era tierra fértil para debatir de Gokú y esa motivación me permitió organizar el material que disponía. Decidí que el formato de libro me daría la libertad suficiente para trabajar de forma autónoma y con amplitud. Esbocé en una estructura básica y luego dediqué meses a escarbar en la Biblioteca Nacional, al mismo tiempo concerté entrevistas para darle cuerpo a mi investigación que duró cerca de tres años.

¿Qué te ha parecido la recepción del público tras su lanzamiento?

Por fortuna las reacciones han sido favorables. Al comienzo me persiguió una sensación de incertidumbre nerviosa que ha ido desapareciendo. Aunque uno sepa que toda creación está sujeta a buenos y malos veredictos, otra cosa es vivir la experiencia. En Facebook y sobre todo Instagram, el libro ha tenido harto movimiento; es gratificante leer los comentarios que me envían por interno, a veces con guiños a historias o momentos muy personales. Es bonito e inesperado.

Sin duda alguna es una historia que ha marcado al país y nos ha posicionado en lo alto del consumo de ella, incluso de videojuegos.

Sí. Hasta con lanzamientos y torneos oficiales. La gente amó Dragon Ball Z: Kakarot y para qué decir Dragon Ball FighterZ. Muy buenos títulos y casi de ensueño cuando miro hacia atrás la época de Super Nintendo o Playstation, con juegos pirateados y mediocres que igual gustaban. Ja, ja, ja.




¿Crees que Dragon Ball hoy por hoy está aún atrayendo nuevo público, o nos quedamos con las glorias del pasado?

Las glorias del pasado son un pilar enorme; sin ese elemento no existirían los videojuegos actuales ni tampoco Dragon Ball Super. Aunque claro, soy de la idea de que esos pilares recogieron a los más nostálgicos y son ellos mismos los que traspasan el gusto a las nuevas generaciones. En más de una oportunidad he escuchado a niños, de seis años como mucho, conversando de personajes y técnicas. Recuerdo a una niña que asistió con sus padres a ver La resurrección de Freezer, ella sabía perfectamente qué estaba viendo. Quedé maravillado.

¿A qué personas recomendarías el libro?

Es difícil responder esa pregunta. En principio el libro lo hice para aclarar dudas personales: ¿cómo se negoció la serie? ¿Qué se sabía de Gokú cuando todavía pertenecía a un movimiento underground? ¿Por qué la segunda película que llegó al cine tuvo problemas con su calificación? ¿Cómo surgió la música que se produjo en Chile? ¿Cuál fue el proceso de la genkidama por la educación en 2011? Por otro lado, quizás sería factible encasillar mi investigación en alguna categoría que atendiera a un público en específico, pero creo que eso solo sirve para organizar inventarios de librerías. Es extraño. Me he llevado la sorpresa de que gente sin relación o gusto por Dragon Ball ha leído mi libro. Bueno, está bien, responderé con el “prototipo” que tengo en mente: si creciste viendo a Gokú, o pasaste mucho tiempo con él, coleccionaste los álbumes Salo, te agarraste la cabeza cuando la serie comenzaba desde cero “en el mejor momento” y viste las películas dobladas en España sin entender dónde encajaban, este libro te podría interesar.

¿Qué pasa si me gusta el animé y el manga, pero no así Dragon Ball, crees que es una buena idea leerlo?

Bajo mi punto de vista sería una tortura. Ja, ja, ja. De todas formas, algunas críticas han recomendado mi trabajo a quienes gusten de la cultura popular más allá de Dragon Ball. No lo sé, habría que pedirle a ellos el libro de reclamos o hacer valer la garantía en caso de que el producto fallara. 


Acercar al público “otaku” a una perspectiva más social me parece algo de felicitar, y por eso hay otro libro también inspirado en Dragon Ball y Chile, ¿qué diferencia esa propuesta de la tuya?

Te refieres a ¡Sal de ahí, Shenlong! del historiador Paulo Delgado. Por un tiempo nuestras investigaciones alcanzaron a ser paralelas y son visiones muy distintas, no tan solo por las disciplinas, sino por los temas abordados. Por ejemplo, él hace hincapié en elementos estructurales de Dragon Ball como la religiosidad y costumbres japonesas. Mi apuesta, en cambio, está centrada en lo que pasó acá; la narro en primera persona citando archivos de prensa, contextualizando con entrevistas en el tono de pregunta/respuesta y entregando anécdotas, mediciones de audiencia, ventas, horarios y datos de ese estilo.

El 19 de diciembre recién pasado, la Comunidad Dragon Ball Chile organizó un conversatorio en el que Paulo y yo entregamos nuestras perspectivas. El video se puede ver en su página de Facebook: www.facebook.com/comudbchile 



¿Habrán continuaciones para tu libro? ¿Quizás planear algo en torno a otra saga?

Continuación como tal, lo dudo. La investigación responde a un tiempo y momento específico. No obstante, si la ocasión lo amerita podría incluir un capítulo extra a modo de reflexión cuando pase el tiempo, mucho tiempo. De otra forma, no valdría la pena. 

Sobre proyectos futuros no tengo nada claro. El libro lleva poco más de dos meses a la venta y por ahora estoy enfocado en la difusión.

¿Qué te gustaría transmitir a los lectores de tu obra?

Invitarlos a leer mi trabajo. Me gustaría que disfruten del viaje tanto o más que yo cuando lo escribí. Espero que puedan sacar sus propias conclusiones y ojalá terminen comentándolo con más gente, recordando una época bonita si la vivieron o descubriendo raíces que se extendieron hasta hoy si son más jóvenes. 

La obra se compone de siete capítulos y abarca los siguientes temas: qué es Dragon Ball, qué pasaba antes de la transmisión oficial, la travesía en Mega y ETC, el regreso con las nuevas películas y Dragon Ball Super, el coleccionismo, la piratería y cómo Gokú permeó en la cultura popular chilena.

¿Dónde lo podemos encontrar?

El libro ya cuenta con una segunda edición y se puede conseguir en www.vamosabuscar.cl con despacho a todo Chile, en la librería Trayecto Bookstore ubicada en la estación de Metro Los Leones (línea 6), Providencia, y en www.buscalibre.com para el extranjero.

Sin duda una lectura muy interesante para fans del segmento, ya sean amantes del anime o propiamente tal, de Dragon Ball, Daniel nos ha abierto las puertas a una nueva experiencia literaria y esperamos que no dudes de contar con ella.

 

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