Ballroom e Youkoso: La sorpresa deportiva de la temporada

Por: Paula Arenas Mujica

La serie dirigida por Yoshimi Itazu fue una de las más esperadas y ha conseguido con sus primeros episodios lograr una gran aceptación por parte de la audiencia, transformándose así en uno de los trabajos mejor recibidos en la temporada de verano (invierno)

Desde que la revista japonesa Monthly Shonen Magazine anunció la adaptación del manga de Tomo Takeuchi en formato animé, Ballroom e Youkoso se transformó en uno de los trabajos más esperados de 2017. Mayor fue la expectación cuando se dio a conocer que el estudio Production I.G (Kuroko no Basuke, Shingeki no Kyojin y Owari no Seraph, entre otras) estaría a cargo del proyecto, y aún más cuando en enero de este año se dieron a conocer las primeras imágenes promocionales.

 

Ahora, tras sólo algunos capítulos de su estreno, no es difícil entender la emoción de los fanáticos que esperaron varios años para ver esta historia en pantalla; un relato que va más allá de la simple idea de una “serie de baile” para convertirse en un perfecto ejemplo de un spokon o serie deportiva.

 

Ballroom e Youkoso cuenta la historia de Fujita Tatara, un jóven estudiante de escuela media que enfrenta problemas para decidir lo que quiere hacer con su futuro y se siente perdido y desorientado ante la carencia de algo que le apasione de verdad. En medio de este conflicto interno, el protagonista conoce accidentalmente a Kaname Sengoku, un bailarín profesional que lo introducirá en el mundo del baile de salón y que junto a otros bailarines lo inspirarán, finalmente, a dedicarse de lleno a la danza competitiva.

Así comienza a desarrollarse la serie que con pocos capítulos, bajo la dirección de Yoshimi Itazu, a puesto con maestría sobre la pantalla todos los elementos del animé deportivo pero de una manera que resulta novedosa ante un deporte -entendiéndose al baile competitivo como un deporte- poco conocido y que no se había visto antes en la animación.

Lo primero es su protagonista, Tatara, un personaje carismático y querible que, como en la mayoría de los spokon, cuenta con gran entusiasmo y el deseo de trabajar duro para ser mejor. Es sencillo identificarse con él, ya sea por cosas como la incomodidad que muestra al tomar a sus parejas a la hora de bailar o por el conflicto que vive al sentir la presión del futuro acercándose -¿quién no se ha sentido así alguna vez?-. La pasión que muestra luego con algo que le resulta tan desconocido como el baile es alentadora y genera el deseo de seguir viendo lo que pasa con él.

Por otra parte el compañerismo o trabajo en equipo, siempre presente en las series deportivas, es distinto a las historias que exponen disciplinas como el fútbol o el básquetbol que se practican con grandes grupos de personas. El baile de salón, por el contrario, es en parejas lo que hace del compañerismo algo mucho más íntimo. Es interesante ver a los personajes resaltando la importancia de tener una buena pareja, no sólo en cuanto al talento sino más bien como un asunto de confianza.

La competitividad también está muy clara dentro de la serie, siendo Kiyoharu Hyodo el primer rival del protagonista. Se trata de un talentoso bailarín que tras varios años de entrenamiento se ha transformado en uno de los mejores exponentes de la danza de salón en su rango etario, y que además ostenta el privilegio de tener como pareja a la bella Hanaoka Shizuku, compañera de clases e interés amoroso de Tatara. Una rivalidad amistosa que inspirará al protagonista a mejorar y tratar de estar, en algún momento, a la altura de su contendiente.

Y como en toda serie deportiva la animación es clave y el desafío de sus creadores es que las imágenes sean un fiel reflejo de la realidad. En este caso, estudio Production I.G consiguió ese resultado permitiendo que los espectadores sientan por sí mismos la dificultad de la danza con movimientos rápidos y al ritmo de la música, además de generar una atmósfera llena de colores con cada movimiento de sus bailarines.

Cabe destacar, además, la mano de Takahiro Kishida en el diseño de los personajes, que saltó a la vista desde las primeras imágenes promocionales con un estilo muy similar al que utilizó para el popular spokon Haikyuu!!, y que se puede apreciar con la simple comparación entre sus protagonistas.

 

Lo más interesante que sucede con el anime, y que permite finalmente clasificarla como una serie deportiva, es el aprendizaje detrás de cada instrucción de danza. Los spokon siempre cuentan con ese guiño educativo que quizás no se siente como tal, pero que termina haciendo de cada capítulo una clase maestra de sus respectivos deportes -todo lo que se de voleybol lo aprendí viendo Haikyuu!!-. 

Ballroom e Youkoso comenzó a publicarse en diciembre de 2011 y cuenta con 10 volúmenes y 42 capítulos emitidos. Ahora, en formato animación abre un nuevo espacio para disfrutar semana a semana de su historia, y para volver con cada episodio a conocer y encantarse junto a su protagonista con el arte del ballroom.

 

 

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