Inuyashiki Last Hero: la serie sensación de la temporada

Por Paula Arenas Mujica.

Hace sólo unos días concluyó la adaptación animada del manga de Hiyora Oku, con once episodios que sin duda alguna dieron de qué hablar entre los fanáticos del animé. Desde su finalización la serie ha recibido comentarios positivos y negativos, pero ya sea que se haya calificado como buena o mala, lo que está más que claro es que Inuyashiki Last Hero marcó la temporada de primavera 2017.

 

Desde sus primeros capítulos la serie desarrollada por estudio Mappa -conocido por trabajos como Yuri on ice o Kakegurui- se ganó al público con su historia de ciencia ficción, marcada por una suerte de atmósfera distópica que no temió mostrar el lado más oscuro de la sociedad actual. Jóvenes que disfrutan de asesinar indigentes, violadores, mafiosos que no temen lastimar a otros, personas que usan las redes de internet para abusar de los demás; todos estos males marcan la tónica general de la narración.

 

Y esta atmósfera se muestra desde el primer momento con la misma vida del protagonista, Inuyashiki Ichiro, un hombre de 58 años, enfermo de cáncer y rechazado por su propia familia, que lo ignora por ser un “anciano” con poco dinero y un empleo ordinario. Junto a él y un desconocido joven, se da inicio a esta historia cuando en un misterioso accidente con seres extraños -extraterrestres, al parecer- son asesinados y reconstruidos como máquinas robot con su apariencia y recuerdos humanos. Y aquí mismo empieza la acción.

 

Desde entonces los hechos son claros: el protagonista, el señor Inuyashiki, junto al joven Shishigami Hiro fueron despojados forzosamente de su humanidad y convertidos en máquinas inteligente, con la potencialidad de destruir un planeta entero. Así, ambos personajes en la misma condición buscan desesperados la manera de recuperar su lado humano, y escogen caminos opuestos en el que uno usa su poder para ayudar y salvar personas, mientras que el otro elige eliminarlas para sentirse vivo nuevamente.

 

La historia por sí misma es en definitiva el punto fuerte de esta serie, ambos lados de una misma moneda que se ven enfrentados en una guerra de principios, en la que la esencia de cada uno como ser humano es lo que prima en el desenlace. Así mismo, el antagonista Shishigami Hiro es el personaje que se robó todas las miradas con su oscura personalidad, su ánimo cambiante y por sobre todo su manera de matar, a sangre fría, disparando con sus manos como si se tratara de un juego de niños. Su presencia en la serie es tan fuerte que hasta el protagonista se ve eclipsado por él.

 

Aún así tanto Shishigami como Inuyashiki, desarrollados bajo la dirección de Keiichi Sat? y Shuhei Yabuta, guiaron cada capítulo hacia las perspectivas de héroe y  villano, generando empatía o rechazo con ambos puntos de vista, que en conjunto con sus historias como máquinas humanas y la atmósfera oscura que la rodea, transformaron a la adaptación en un programa para querer seguir descubriendo semana a semana.

 

Por otra parte, entre los aspectos negativos de Inuyashiki Last Hero se podrían destacar algunos momentos en que la calidad de la animación bajaba bastante, principalmente cuando se trataba de escenas posteriores a los cuadros de acción que contaban con mejores detalles técnicos. Además la banda sonora no resultó ser nada destacable, con excepción del opening “My hero”, de la banda de rock japonesa Man with a Mission, que pegaba maravillosamente con este animé.

 

Entre otros detalles negativos para la serie se podrían considerar todos los vacíos que quedaron dentro de la historia, todas las preguntas sin responder: ¿Quiénes son estos seres que transformaron al protagonista en una máquina? ¿Por qué Hiro estaba en el parque la noche del accidente? ¿Y por qué si Inuyashiki estaba ahí también no lo reconoció en su primer encuentro? ¿Cómo se descubrió la identidad de Hiro como asesino si hasta ese momento el sospechoso era un hombre mayor? Una serie de preguntas cuyo orígen viene directo del trabajo original de Hiyora Oku, donde tampoco fueron respondidas. 

 

Y a modo personal, si me lo permiten, creo que todo el final con el asteroide restó importancia a la serie, con un desenlace predecible y demasiado simplista para la complejidad que fue el anterior enfrentamiento entre Shishigami e Inuyashiki. Aunque asumo que las intenciones del autor eran mostrar que, básicamente, Hiro tenía todo para ser el héroe -incluso el nombre- pero eligió ser el villano, y su sacrificio fue la consecuencia de este aprendizaje. Aún así hubiera deseado un poco más de sorpresa en lo que fue el final.

 

Con todo esto en mente, sus aspectos positivos y negativos, no podría decir que se trata del mejor animé de 2017, pero sí se trata de una producción digna de comentar y de seguir, con su relato poco convencional, sus grandes escenas de acción, su tierno protagonista, su carismático villano e incluso su intenso y sanguinario drama. Esperemos que este 2018 tenga más series como Inuyashiki Last Hero para seguir disfrutando.

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