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05/03/2018

Erased: 12 episodios para volver a emocionarse

Por Paula Arenas Mujica.

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Una nueva adaptación de la historia que conquistó a los espectadores en 2016, ahora en el temido formato live-action.

Hace algunas semanas Netflix incluyó entre sus títulos, como producción original, una nueva serie en imagen real del manga “Boku dake ga inai machi” de Kei Sanbe. La historieta, que fue adaptada en 2016 como animación y que ya contaba con una película live-action, regresa a la pantalla gracias a la plataforma de streaming con un programa de 12 episodios titulado “Erased”.

La serie narra los hechos vividos por Satoru Fujinuma, un joven de 27 años que busca evitar el asesinato de su madre mediante un fenómeno llamado “revival”, un misterioso poder con el que puede volver en el tiempo para corregir problemas del futuro. Así, se encontrará con un dramático suceso ocurrido durante su infancia, que podría estar conectado con los acontecimientos de su presente. Una historia llena de oscuros secretos que hacen que cada espectador quiera seguir avanzando hasta descubrir la verdad.

Vemos entonces que esta nueva serie sigue el modelo de la animación, estando incluso más apegada al relato original del manga tanto en el desarrollo de los hechos y el desenlace, como en la creación de esa atmósfera casi tenebrosa que inunda el trabajo de Kei Sanbe. Con un trabajo de fotografía precioso y una ambientación muy bien lograda en sus doce episodios, ya se puede comenzar a evaluar positivamente esta nueva versión de “Boku dake ga inai machi”, aún en un formato que genera tanto escepticismo como el género live-action?.

Lo más destacable es, sin duda alguna, el trabajo de personificación del reparto de actores: Yuki Furukawa a cargo de representar a Satoru en edad adulta, transmite la misma sensación frustrada del dibujo original, mientras que Tomoka Kurotani, como la madre del protagonista, genera ese sentimiento de confianza que el autor dio al personaje desde el primer capítulo.

La actriz Mio Yuki como Airi, la fiel aliada de Satoru, tiene la misma calidez que se ve reflejada tanto en el manga como en la animación, capaz de incluso cambiar la atmósfera del relato. Y por supuesto Shigeyuki Totsuki, el hombre a cargo de dar vida al profesor Yashiro Gaku, cumplió magistralmente con su misterioso y crucial rol, creando todo tipo de emociones en el público de principio a fin.

Además, Reo Uchikawa y Rinka Kakihara, como los pequeños Fujinuma Satoru y Hinazuki Kayo son, a mi parecer, quienes merecen todos los halagos de la serie. Con un trabajo de interpretación muy bien logrado y un desarrollo actoral notable frente a escenas de alto calibre emocional, como son la violencia física y verbal. Y hay que decir también que la química entre ellos, como compañeros de escenas, es innegable y la serenidad que transmiten juntos sobresale tiernamente de entre la tensión general del ambiente.

Los otros miembros del reparto infantil, en los roles de los amigos y compañeros de clases de Satoru, muestran también un gran trabajo en la recreación de sus respectivos personajes, que finalmente resultan indispensables para el buen desarrollo de la historia.

A raíz de lo anterior, se puede destacar el desempeño de Ten Shimoyama como director de la obra, principalmente a la hora de manejar el talento de estos pequeños actores.

Por otra parte, para mencionar algún detalle negativo de “Erased", debo decir que el efecto usado para ilustrar el revival no es tan natural como el que se mostró en el animé, pero fuera de eso en definitiva es un punto a favor para esta versión haberse apegado más a los hechos narrados en el manga, de lo que hizo la serie animada. Recordemos que se trata de una historia creada en el año 2012, con un manga que concluyó sus publicaciones en 2016, mismo año en que se emitió la adaptación animada que encantó a los espectadores, transformándola en una de las series más aplaudidas de su temporada.

El desafío para “Erased”, entonces, era estar a la altura tanto del manga como del animé, y conquistar no sólo a sus fanáticos, sino que tratar de llegar al gran público masivo. Y lo lograron. Con sólo un par de episodios pueden atrapar a los espectadores que ya conocíamos la historia, con las mismas emociones que nos encantaron antes, y con personajes bien desarrollados que te hacen querer repetir sus vivencias -o al menos eso sentí yo-. Y así mismo pueden seducir a quienes se encuentran por primera vez con “Boku dake ga inai machi”, ya que no deja vacíos del tipo “sólo quienes hayan visto el manga/animé lo entenderán”, como ocurre mucho con otros live-actions.

Una obra preciosa que le hizo completa justicia al gran trabajo original de Kei Sanbe, y que para algunos incluso superó a su previa adaptación animada, como lo expresan algunos columnistas. Aún así lo más bonito de esta serie, y de sus respectivas diferencias con el manga y animé, es que representa un muy buen ejemplo de cómo disfrutar de una gran historia como “Boku dake ga inai machi”, en cada uno de sus formatos y encontrar en todos ellos un motivo para volver a disfrutarla, y volver a encantarse como la primera vez. Esto es “Erased”, y una invitación para recuperar la fé en el género live-action.

 

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