Carta Prat: las dificultades y ambiciones de crear el primer anime chileno

El creador y productor de la futura animación, Pablo Monreal nos comenta sobre su inspiración y los desafíos como estudio chileno en poder realizar un trabajo a nivel mundial.

En 2015, Pablo Monreal, un incipiente ilustrador chileno, fundó Editorial Wolu, en búsqueda de poder institucionalizar sus creaciones. Junto a Pía Prado, editora jefe y su equipo, tuvieron como objetivo crear una empresa que albergue historias de artistas chilenos que tengan un gusto por la estética de anime y que busquen contribuir a través del arte, a la sociedad misma.

Con el posterior éxito que tuvieron con la editorial, Pablo quiso ir mucho más allá y comenzó la búsqueda de financiamiento para iniciar la producción de adaptar a la animación, su cómic Carta Prat. Para ello lanzó una campaña en la plataforma, Kickstarter, en búsqueda de fondos para la realización del piloto, donde lograron su meta de recaudar aproximadamente 32 millones de pesos chilenos.

Desde su página oficial, Carta prat cuenta “la historia de Emilio, un estudiante que es capaz de saber lo que sientes y piensas solo viendo los gestos de tu cara y cuerpo, como si leyera tu mente, pero en realidad es a partir del entorno y tus contradicciones corporales, él es un cartero-detective. Policías, asaltantes, estudiantes, hackers y más hackers, se conectan en una historia policial-dramática que tiene por objetivo mostrar lo mejor y lo peor de los seres humanos."

—¿Qué te inspiró a hacer Carta Prat? ¿Cómo surgió esa idea como autor? 

Como autor, quería hablar sobre un tipo de adolescencia que se vive en Santiago, porque fue algo que viví y ya superé esa etapa, lo que me da el poder de entenderlo para hablar de ella. Es algo que le sucede a todo el mundo, en esa época juvenil la gente sufre, se alegra, se viven momentos emocionales que te sacan mucha energía y lo quería representar en Emilio, un joven de 15 años en el centro de Santiago, quien encarna esa situación y a partir de eso se me ocurrió Carta Prat.

 

Tres comics de Carta Prat
Créditos: Wolu

 

Otra motivación, que se puede considerar externa, es algo que ronda Wolu como tal y tiene que ver con fomentar la lectura. Un libro es una de las pocas cosas que puedes comprar por 10 mil pesos más o menos y que si lo elegiste bien, que va a ser casi siempre, ya que la mayoría tienen muchas cosas que decir, se vuelve en un gasto ínfimo en comparación al desarrollo mental que te provoca, es un tipo de inversión demasiado buena. Hay una motivación mía como autor y todos en Wolu de invitar a todos a leer, porque se genera una conexión especial entre la obra y el lector.  

—¿Hay algo que nos puedas adelantar sobre Carta Prat? ¿Avanza de forma segura el proyecto?

Me gustaría que mientras antes salgan las cosas, mejor, pero yo te puedo asegurar que no hemos dado ningún paso atrás (...) nuestra idea ojalá es agarrar un ritmo de velocidad que sea acorde a que cada seis meses saquemos algo pero eso es imposible en estos momentos, pero es nuestro objetivo hacerlo.

El desafío más grande es que cuando se manejan tal nivel de recursos, se necesita estar muy entrenado, muy educado, tener bien a las personas organizadas y eso es lo más difícil (...) porque tú tomas una decisión mal y es botar mucho dinero a la basura, ese es el drama mayor.

 

En cuanto al aprendizaje, va bastante positivo porque cada vez recibimos más comunicación con asía y esperamos conseguir más todavía. De igual manera, la editorial va bien, dentro de las mismas plataformas como Webtoon, nuestros autores realmente destacan y por lo tanto todas las cosas que estamos haciendo, no es exagerado decir que desde Chile podemos hacer lo mejor, hacer Webtoons tan buenos como se hacen en otras partes, podemos hacer cómics tan buenos sin miedo, es solo una cosa de organización.

—¿Cuáles han sido los mayores desafíos en la producción de Carta Prat?

Organizar a la gente, se tiene que preparar a las personas de animación porque las escuelas de acá no llevan tanto tiempo como en otros países, aquí recién en 10 años han estado fuerte las escuelas de animación. Nosotros, al igual que en la época de Osamu Tezuka, tuvimos que buscar gente en las universidades y escuelas de animación (...) eso hay que construirlo, el talento está solo hay que organizarlo y que trabajen como animadores.

—Con el incipiente fenómeno de que muchas casas de animación en Japón subcontratan animadores en otros países para abaratar costos de producción ¿Sucede esto aca? ¿El personal de animación que trabaja con ustedes es chileno?

Prácticamente el 90% son latinoamericanos, el tema de la subcontratación es algo cada vez más común, por nuestro lado, hay partes de la animación que son muy difíciles para nosotros y estamos hablando con estudios en Estados Unidos para que se encarguen de ello, de las partes que son pesadas de realizar.

—¿Qué los impulsó a crear Wolu Studio? 

Una vez que logramos establecernos bien como editorial, que los títulos estuviesen vendiendo bien, nos preguntamos como grupo de autores: ¿Por qué no llevamos esto a algo más? Queríamos hacer algo distinto, superar algo que pasa mucho aquí y en latinoamérica, que es la victoría solitaria como autor, y eso en el campo del arte tiene un límite. 

 

Comics en formato digital y físico de Wolu
Créditos: Wolu

 

También sucede otra cosa en el arte de que es algo muy personal, hay que organizar las fuerzas, hacer que todos remen por el mismo lado y de esa manera llegar bien lejos que es lo que necesitamos hacer como estudio. Además de la serie también estamos trabajando en una película y recibiendo encargos para hacer cortos.

—¿Cómo fue la experiencia del crowdfunding en Kickstarter? ¿Y por qué recurrieron a ella?

Superó mucho nuestras expectativas, cumplimos de manera inmediata la meta, con la dificultad de lo difícil que es manejar esa plataforma ya que no está hecha para nuestro país. En Chile, al igual que latinoamérica, está la dificultad de que la gente vive con lo justo, es una diferencia muy grande con otros países desarrollados.

 Si bien uno aquí puede crecer haciendo primero cómics, revistas, luego tomos y pasar a colecciones, pero se llega a un punto en que los montos son muy altos, donde ningún empresario de entretenimiento en Chile estaría dispuesto a pagar, por lo tanto tuvimos que conversar en otros lados.  

—¿Qué mensaje te gustaría dejar a tu público? 

Para la gente joven que es el público objetivo de Wolu, me gustaría que se acerquen a nuestro Instagram, hay muchas cosas que les pueden interesar. Para la gente mayor, que maneja los recursos, me gustaría pedir que confíen en la gente joven que se dedica a esto, no solamente en Wolu, porque es un sector que tiene mucho que decir, que contar.

Como editorial, queremos generar mucha lectura, que lean autores latinoamericanos, que se fomente este campo, porque de esa manera las personas se vuelven más inteligentes, el país se vuelve mejor y también se pueden entretener, todo eso nos potencia como seres humanos (...) queremos pedir a la gente que se acerque a nuestra propuesta, a nuestros personajes que son únicos y con distintos gustos e historias como también su arte, pero que tienen algo en común: querer tocar algo alto, que sea bonito y que llegue a todo el mundo. 

 

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