Kimetsu no yaiba: Demonios más humanos que las personas

La visión oriental tiende a demostrar algo de humanidad.

Por Cristóbal "Rakun" Matteucci

Demon Slayer es un anime que ha llegado a redefinir la fórmula de los shounen, donde un protagonista emprenderá su viaje pero sin poder alguno más que la propia fuerza que ha trabajado. En esto, Tanjiro debe exterminar demonios para salvar a su hermana que se ha convertido en uno por culpa de un ataque a su hogar en la ausencia de su hermano. 

Pero resulta que algunos demonios tienen orígenes más dolorosos de lo imaginado, por eso descubramos en un análisis cuál es el motor de aquello. 

La primera interacción sobre demonios es durante su primer episodio Tanjiro se queda junto a otro hombre (Saburo San) en la montaña debido a que él le comenta que es muy peligroso que siga subiendo por el factor nocturno y que podrían aparecer los demonios, ahí nuestro protagonista le consulta a Saburo San como es que son estos demonios, si bien no le da mucha información al respecto, le recomienda que no debe estar fuera de noche, y a pesar de todo, los demonios si ingresan a los hogares. Pero el puntapié inicial a su travesía comienza cuando menciona a los cazadores de demonios, Tanjiro en su inocencia planea en volver junto a su familia a hacerle compañía, recuerda a su abuela sugiriendo las mismas precauciones pero luego regresa a su hogar encontrando el fatal aroma de la sangre, una familia desmoronada y a su hermana colérica convertida en un demonio.

Posterior a eso tenemos los encuentros de Tanjiro con otros personajes que aportan a la trama contexto, como Giyu Tomioka o Urokodaki, quien a pesar de todo resulta comprender mejor que nadie a Tanjiro en los temas referentes a su hermana. A quién incluso le aplica hipnosis dándole una oportunidad para asegurar que no dañe humanos, si bien esto es un tanto contradictorio pues la verdad es que los demonios se alimentan de sangre humana para subsistir, su hermana simplemente debe dormir para recargar energías (hasta el momento, eso se señala). Si bien Urokodaki es altamente estricto, confía en los sentimientos de nuestro cazador de demonios y lo ayuda en todo lo posible, pues hay una gran confianza en su actuar.

Nezuko, “la belleza” de su pueblo según su hermano y un demonio que cuida a los humanos.

La conexión entre el maestro de Tanjiro y el primer demonio al que nos vamos a referir es muy grande, pues el “demonio de las manos” es alguien que fue “encarcelado” a causa de Urodaki, inicialmente fue un humano que se convirtió en demonio, arremetió contra su familia, y acabó su vida en medio de una gran tristeza. Ciertamente la serie nos muestra que cualquier persona se puede convertir en un demonio, incluso un niño pequeño como al que nos referimos en esta instancia. Antes de morir podemos ver su humanidad miedosa que sale a la luz, la muerte era un tema para él, un terror no menor, sus emociones salen a flote y le extiende a Tanjiro un brazo al igual que cuando originalmente le pedía a su hermano que lo sujete de la mano, todo esto acompañado de lágrimas y plegarias de nuestro cazador solicitando que en otra vida por favor, por favor, no reencarne como un demonio, ¿es acaso una persona extremadamente noble Tanjiro Kamado? Hasta el momento, no ha demostrado lo contrario.

Usualmente las producciones orientales están siempre cargadas de emociones, incluso espectros o zombies tienen motivos algunos, algo que probablemente trasciende desde su mitología, puesto que hay toda clase de onis o similares que se transforman en ello producto de algo en particular, como una trágica muerte, algún malestar amoroso, abandono, y más, muchos motivos más. Si viajamos un poco más atrás en el tiempo, pueblos y civilizaciones de Sumeria no tenían exactamente una visión “maligna” de los “demonios”, puesto que personajes como Pazuzu o similares si bien tenían múltiples cuernos, garras, cuerpos de animal o similares, no hacían más que “proteger” a la humanidad, claro, también castigaban y si no te portabas de la forma adecuada ta podían comer o acabar con tu vida de una forma extremadamente dolorosa, pero sus principales motivaciones eran protegerte. Ahí podríamos hilar más fino y hablar de la teoría de las religiones, donde la humanidad busca una explicación a ciertos fenómenos en estos seres mitológicos, o que muchas veces “crean cuentos” para evitar que su población haga cosas “prohibidas” por su “seguridad” o estabilidad social, algo incluso profundizado en relaciones de parentesco, pero ahondar en aquello nos alejaría un tanto del tema de hoy, más bien, es necesario hacer tales menciones para comprender posibles contextos de nuestros “mitos actuales”.

No olvidar el momento en el que Nezuko abrazó a Tamayo San y acarició a Yushiro tras la batalla que vivieron.

Los demonios que nos presenta Kimetsu no Yaiba tienen algo de aquello, ciertamente no conocemos la motivación exacta de nuestros antagonistas principales, ni de sus seguidores, pero por ejemplo el demonio qué más reciente enfrentó Kamado fue alguien que un trauma lo terminó por atormentar y se encaminó en una búsqueda de más poder, todo para poder probar ser digno de algo, pero en el fondo, cuando pelea con el joven cazador se da cuenta que él respetaba incluso el papel que estaba por alrededor de sus pies y que no le faltó el respeto a sus palabras, aquello no deja de ser emotivo, puesto que una rabia tan inmensa como que una persona no respetará sus escritos lo convirtió en un demonio, luego de eso buscó siempre la superioridad en pos de la aprobación de su superior y a la vez, sus pares, por ello tal impacto ante la forma de ser de Tanjiro, quien incluso lo valida como un excelente rival, situación que antes de morir le entregó una tranquilidad que no se imaginaría de un demonio.

Antes vimos otros demonios cuyas muertes revelaron sus más enternecedoras versiones, cómo Susamaru que solamente quería jugar por ejemplo. Momento en el que Tanjiro se preguntó por los valores de los demonios al ver que ni sus huesos iban a perdurar tras la muerte, la rabia crece en él al pensar en Muzan Kibutsuyi, el antagonista principal de la saga (hasta el momento), de cierta forma es una persona que también debe tener algo que ofrecer, puesto que si lo pensamos, ¿qué hace un demonio con una familia que no sospecha (al parecer) nada de su real vida? ¿qué está protegiendo Kibutsuyi al ocultar su identidad?

Si quieres otro ejemplo de las emociones que vierten las producciones orientales, puedes ver Train to Busan, que habla bastante al respecto, donde puedes ver una película de Zombies coreana. Pero tal cinta no contó únicamente con muertes y humanos devorados, si no que veíamos a muertos vivientes tener una cierta emocionalidad en su forma de enfrentar los hechos que la cinta nos presenta.

¿Qué son realmente los demonios? ¿Por qué siempre tienen un sentido? De cierta forma su emocionalidad nos lleva a un punto donde lo humano puede trascender una herida, una forma de vida y alcanzar emociones, ahí la pregunta es, ¿qué nos hace humanos? ¿qué nos diferencia de otras especies? Tal vez hoy no podremos responder eso, pero los demonios que hoy Kimetsu no Yaiba nos plantea tienen mucho más sentido que un villano cualquiera. 

 

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