Kotaro Vive Solo: un anime protagonizado por un niño, pero con una historia dedicada a los adultos

El anime de Netflix llegó hace algunas semanas atrás a la plataforma, llamando la atención debido a su emotiva historia y su particular protagonista.

Quien diga que el anime es algo que solo disfrutan los niños y los adolescentes, mi respuesta para ellos es: NO. Hay demasiados series que se entienden mejor cuando eres un adulto, tal como de la que hablaremos en esta ocasión, una historia protagonizada por un niño pero dirigida a un público mayor por lo duro y difícil de algunas situaciones en la vida de este pequeño personaje que tristemente tiene que vivir solo.

“Kotaro vive solo” (Kotaro lives alone) nos presenta a Kotaro Sato, un niño de solo cuatro años que llega a un edificio de departamentos para iniciar una vida extrañamente independiente para alguien de su edad. Lo primero que hace es saludar a sus tres nuevos vecinos, a quienes les cuesta creer que un niño viva solo, pero a medida que lo conocen van aprendiendo un poco de su historia y de las circunstancias que lo llevaron a aquel lugar.

Estos tres residentes serán muy importantes en la vida de Kotaro y se volverán como tutores, sin siquiera él pedírselos. De esta manera se presentan Shin Karino, descrito como un mangaka cuya carrera no progresa; luego, está la vecina Mizuki, que trabaja en un bar y tiene una relación tóxica con su novio; y por último, el Sr. Tamaru, que a menudo se le considera un yakuza debido a su apariencia excéntrica, pero con Kotaro es muy cariñoso porque le recuerda a su hijo que no puede ver; entre otros personajes que van apareciendo de a poco en la vida de Kotaro.

Antes de la llegada de Kotaro, cada residente no se conocía ni se saludaba, pero la presencia de Kotaro cambia lentamente el comportamiento de estos vecinos, que también sienten preocupación por Kotaro y a menudo están pendientes de las cosas que suceden a su alrededor. A pesar de su corta edad (¡solo cuatro años!) este niño es capaz de comprender todo lo que pasa y las intenciones de los adultos, de modo que se van generando divertidas situaciones y diálogos, que van mutando a algo más profundo.

Aunque el protagonista sea un niño, su figura te dejara atónito pues es demasiado maduro e inteligente para su edad. Su manera de reaccionar y responder a los adultos puede ser interpretada como muy adorable y divertida, pero algunos comentarios que los dice tan deliberadamente esconden un profundo significado que puede dejarte reflexionando por bastante tiempo. Si bien en los primeros capítulos todo parece divertido y gira en torno a la visión del mundo a través de los ojos de un niño que llama la atención porque habla como un señor feudal japonés, después de adoptar como modelo al protagonista de un anime (Tonosoman, eres el mejor), luego todo toma un camino complicado. Aunque hay muchos indicios iniciales, los chistes pronto se revelan como traumas de Kotaro.

La historia de Kotaro Lives Alone trata de describir la condición psicológica de un niño sin figura paterna y materna o en una condición familiar problemática. Al principio pareciera que esto va a ser una serie de comedia con pequeños tintes de drama, pero a medida que avanza comienzas a cuestionar dónde están las autoridades japonesas que dejan que un niño arriende un departamento sin tener un tutor legal o la poca preocupación del jardín infantil que no vigila el bienestar de sus pequeños estudiantes. Pero gracias a los vecinos descubrimos que nuestra manera de pensar no está mal y que no porque sea un anime estas situaciones importantes en el mundo real dejan de ser no importantes en la ficción.

Uno de los momentos más tristes o más impactes es cuando el público se entera del porqué del aprecio de Kotaro hacia los pañuelos de alta calidad. El niño fue presentado mientras compraba cajas de ellos para dárselos a sus vecinos, lo que parecía un bonito gesto, pero una noche uno de los otros personajes vio un programa que mencionaba que los niños que se quedan solos a menudo recurren a comer pañuelos para sobrevivir. Kotaro pasó hambre una vez y tenía miedo de volver a pasarlo. De esta forma, van saliendo a la luz más revelaciones sobre lo que ha vivido Kotaro en su corta vida, mientras que van apareciendo otros personajes que pasaron por un abuso o trauma infantil.

En algunas escenas, los espectadores pueden encontrar el estado mental de Kotaro mal y su falta de comportamiento infantil ya no es entretenida y preocupa. Es un niño pequeño, que maduró antes de tiempo debido a conflictos paterno y materno. Y la manera en que nos damos cuenta de esa situación deja en evidencia la irresponsabilidad de la adultez. Unos simples pañuelos, ver televisión hasta tarde, repetir algo diariamente por más absurdo que sea, entre otras muchas señales de que algo no es tan normal como parece porque son una alerta, un llamado de atención o algo que te deja simplemente sin palabras.

Ahora hablando en relación al apartado visual, el anime es producido por el estudio Liden Films, los mismos que el año pasado estrenaron Tokyo Revengers. Aunque su diseño de personajes a primera vista parezca poco atractivo, todo se olvida cuando los comienzas a conocer, sus voces y el aire tan cotidiano de algunas situaciones lo vuelven agradable. El ambiente, los lugares que visitan, la música y el mismo Tonosaman, van gustando a medida que pasan los 10 capítulos y te vas encariñando con Kotaro y sus vecinos.

Para finalizar, a decir verdad, creo que etiquetar esta serie como una comedia es engañoso cuando todo lo que Kotaro hace es encontrar nuevas formas de hacer que todos los adultos en su vida y el público estén ansiosos por su bienestar, pero si llegaste hasta este párrafo entonces dale una oportunidad. Es un anime que tiene muchas emociones y da un mensaje e impresión profundos, hay muchas palabras sabias de Kotaro que te harán sentido y querer mejorar como adulto.

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