Se puso bélico: La historia de cuando Hayao Miyazaki fue el terror de los "Moomins" y su autora

No todo lo que toca es oro. El famoso director de Ghibli animó una serie de la tierna franquicia. Conflictos entre la casa animadora y la creadora, hicieron del producto algo totalmente diferente a lo que se pensaba.

¿Recuerdan a los Moomins? ¿Esos pequeños trolls, pequeños, blancos y mágicas criaturas del bosque? No muchos tuvieron la oportunidad de verlos en Chile, pero tal vez lo recuerden de algún meme de internet, o leyeron sus libros. La serie tuvo varias adaptaciones, pero una de las más recordadas (y olvidadas por su autora) es por una polémica que involucra a Hayao Miyazaki, conocido por ser uno de los directores y cofundadores de Studio Ghibli. 

La primera producción de los Moomins fue producida por Tokyo Movie (más tarde rebautizada como Tokyo Movie Shinsha y ahora conocida como TMS Entertainment), un estudio que surgió con el boom del anime a mediados de la década de 1960. Las adaptaciones animadas inspiradas en libros clásicos no eran una nuevo fenómeno cuando el estudio comenzó la producción de la serie en 1969.

El estudio compró los derechos de la exitosa serie finlandesa de libros para niños creada por Tove Jansson con la esperanza de lograr un éxito entre la audiencia local y extranjera por igual, señalan en el libro Hayao Miyazaki: Exploring the Early Work of Japan’s Greatest Animator de Raz Greenberg. La historia contaba las aventuras de los Moomins, una familia de adorables trolls que viven en los bosques profundos del norte de Escandinavia.

Para el estudio, muchos de sus animadores veteranos de Toei (en particular, el mentor de Miyazaki,
Yasuo Otsuka), la producción de la serie fue una oportunidad para crear algo nuevo y original con el mundo que ofrecía a obra. Sin embargo, el resultado final no agradó a la autora de la serie de libros, Tove Jansson, a quien no le gustó el comportamiento desagradable de los personajes en la adaptación animada, y su introducción de violencia y elementos modernos en sus historias. 

El libro sobre la obra de Miyazaki, relata que él fue responsable de uno de esos elementos modernos que puede haber enfurecido a Jansson, "dibujando y animando un vehículo militar para un episodio de la serie". El capítulo pudo haber sido el 21, donde un tanque aparece en una breve secuencia. El episodio en sí es, por lo demás, presenta una historia no violenta y conmovedora, sobre un niño joven y aparentemente perdido que encuentra un hogar entre los Moomins. Raz Greenberg indica que este episodio contiene muchos elementos que aparece en las producciones que marcaron una nueva dirección para Miyazaki en su carrera profesional.

En el día de los Moomins, celebrado el 9 de agosto, el traductor y escritor David Heredia (Anime! Anime! 100 años de animación japonesa) compartió en Twitter un hilo donde hablaba sobre este capítulo en la historia de la animación japonesa: "la vez en que Hayao Miyazaki cabreó tanto a la escritora que esta canceló el anime de los Mumin".

"Ante semejante despropósito, la escritora decidió ponerle las cosas claras al estudio", señala el escritor cuando la autora original vio los cambios a sus personajes: "Le escribió una carta muy airada al guionista Tadaaki Yamazaki con un mensaje contundente: «¡Nada de coches! ¡Nada de peleas! ¡Nada de dinero!».

En la publicación cuenta que el director del 'Viaje del Chihiro' ni siquiera trabajaba oficialmente en TMS, pues formaba parte de la plantilla de Toei Animation, pero "el gran fiasco de Hols, el príncipe del sol le dejó en una posición complicada dentro de la empresa". Heredia destaca que décadas más tarde, Shigehito Takahashi, fundador de Zuiyo Eizo (ahora Nippon Animation) y planificador de la serie, todavía "recuerda a Tove Jansson como una histérica obsesa del control que fumaba como un carretero. Esa era la imagen que tenían de ella en TMS", relata el escritor.

Aquí parte de lo qué ocurrió:

Tras esto, la autora canceló el contrato con TMS y el proyecto pasó a manos de Mushi Productions, el estudio de Osamu Tezuka, que se ocuparía de los siguientes episodios hasta el final. Además, Jansson cobraría venganza sobre la situación, cuando Miyazaki y Isao Takahata viajaron a Estocolmo para negociar los derechos de Pippi Calzaslargas con la intención de animar la famosa obra de Astrid Lindgren.

Heredia dice que la autora era muy amiga de Lindgren y le habló de su mala experiencia con los japoneses, por lo que evitó reunirse con el estudio A Production (ahora Shin-Ei Animation). Tras esto Miyazaki volvió a Japón con "el rabo entre las piernas y reciclar el proyecto en las películas de Las aventuras de Panda y sus amigos, y Takahata no lograría su objetivo de adaptar una historia europea hasta la creación de Heidi".

Mientras que Jansson finalmente vio la adaptación fiel a su historia con un nuevo anime de los Mumin que llegó 20 años más tarde, y que desató una verdadera fiebre por sus personajes en Japón. En tanto, la serie donde participó Hayao Miyazaki, nunca se tradujo a ningún idioma ni se lanzó fuera de Japón, excepto Taiwán. Por lo demás, el resto de los trabajos del director realizados bajo su propio estudio lo ha convertido en una de las figuras más destacadas de la animación a nivel mundial. 

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